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Apoyo a la seguridad agroalimentaria wayuu

La Fundación Cerrejón Guajira Indígena inició en septiembre el programa Asawa, que se fundamenta en el trabajo asociativo comunitario tradicional, o yanamas, símbolo de la etnia wayuu, y contempla un proceso de capacitación fortalecimiento y asistencia a la actividad tradicional agrícola y pecuaria de los indígenas sin modificar su entorno cultural, ambiental y social mediante la reparación, construcción y reconstrucción de parcelas para la producción de alimentos básicos.

El propósito es producir de manera autosuficiente los alimentos básicos para el consumo, sin abandonar los productos que durante generaciones han sido su sustento alimentario, pero agregando otros que por sus características y componentes se adaptan para satisfacer sus necesidades.

El programa empieza con la identificación de los posibles beneficiarios, el diagnóstico de parcelas y una jornada de capacitación teórico-práctica en la granja experimental Cerrejón, donde los indígenas adoptan parcelas por cada comunidad, apropian técnicas de fácil asimilación y luego las replican en sus comunidades, con lo cual logran integrar el saber tradicional con el científico. Por último, la Fundación les entrega las herramientas para que desarrollen los trabajos en sus terrenos.

Dentro del proceso de aprendizaje teórico-práctico en la granja Cerrejón se implementó un modelo comparativo, en el que los beneficiarios discuten sobre los temas de rendimiento, comportamiento de los cultivos del sistema tradicional y los nuevos saberes técnicos para, finalmente, adoptar la mejor opción en términos de productividad.

Los alimentos cultivados hasta el momento son: fríjol, yuca, sorgo, patilla, melón, ahuyama, guandul y maíz. En la primera fase se beneficiaron las comunidades de Wasachen, Parrusain, Juluipana, Pulowi, Matnatshi, Chuputshi, Irruain y Urraichein, todas vecinas del corredor férreo y de la granja experimental Cerrejón. De cada comunidad asistieron tres representantes a la capacitación, es decir, 24 en total.

Una vez cumplida esta fase el equipo técnico de la Fundación se trasladó a otras comunidades para aumentar la cobertura del proyecto, en el cual cada una escoge su monitor, quien también es el interlocutor con la Fundación.

Es importante resaltar el ambiente de convivencia y apoyo generado, reflejado en las tradicionales yanamas, actividad que consiste, en este caso, en un esfuerzo colectivo de todas las comunidades por el beneficio de una de ellas, de manera rotativa entre las ocho beneficiarias. Esta es una práctica ancestral de la etnia wayuu, con total vigencia y excelentes resultados en el programa Asawa.

La Fundación Cerrejón Guajira Indígena le apuesta a la integralidad de la seguridad alimentaria y proyecta una segunda etapa, que contempla el suministro e instalación de sistemas de riego alternativos (riego por goteo, ollas de barro y producción de forraje verde hidropónico) para mantener la producción y disponibilidad de alimentos. De igual forma, se incluirá la explotación de especies menores, sobre todo caprinos, de forma tecnificada para la producción de carne y leche.

La estrategia es la creación de granjas piloto, ubicadas según las condiciones climáticas, de suelo y de agua. La del sector sur estará ubicada en el resguardo 4 de Noviembre y la del norte en el kilómetro 96, en la comunidad de Waruraparen. De esta manera la Fundación Cerrejón Guajira Indígena continúa desarrollando programas para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades nativas que conviven a diario con nuestro proyecto.

Publicado en Revista Mundo Cerrejón Edición 57.

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